Pizza 4 quesos
Descubre el placer irresistible de una pizza cuatro quesos casera. Sobre una masa crujiente y dorada se funden mozzarella suave, gorgonzola cremoso, provolone ligeramente ahumado y parmesano rallado, que juntos crean una auténtica explosión de sabor. La mozzarella aporta suavidad en cada bocado, mientras que el gorgonzola añade un matiz intenso y delicado. El provolone refuerza la intensidad del conjunto y el parmesano lo completa con su característica nota salada. Todo ello da como resultado una pizza equilibrada, perfecta para los verdaderos amantes del queso.
Ingredientes
- 500 g de harina
- 300 ml de agua templada
- 7 g de levadura seca especial para pizza
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 200 g de mozzarella
- 200 g de gorgonzola
- 200 g de provolone
- 4 cucharadas de parmesano rallado
- Salsa de tomate
- Orégano o albahaca
- Pimienta
Utensilios
Pasos de la receta
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Vertemos la levadura en el agua templada dentro de un bol y dejamos reposar unos 5 minutos.
La mezcla estará lista cuando la levadura esté completamente disuelta y empiece a formar espuma.
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Añadimos la harina y la sal.
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Comenzamos a amasar, a mano o con la ayuda de un robot de cocina.
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Cuando la masa empiece a formarse, incorporamos el aceite de oliva.
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Amasamos durante 5-7 minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica.
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Formamos una bola y la colocamos en un bol ligeramente engrasado. Luego, cubrimos con un paño limpio.
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Dejamos reposar en un lugar templado durante aproximadamente 2 horas.
La masa debería duplicar su volumen durante el reposo.
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Precalentamos el horno a la temperatura más alta posible, normalmente 250 °C.
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Colocamos la piedra para pizza en el horno para que se vaya calentando.
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Dividimos la masa en dos con ayuda de un cortador de masa.
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Estiramos cada base de pizza con los dedos, desde el centro hacia los bordes.
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Repartimos la salsa de tomate uniformemente sobre las bases con el cucharón.
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Cortamos el gorgonzola y el provolone en trozos y los distribuimos sobre las pizzas.
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Espolvoreamos la mitad del parmesano rallado sobre las pizzas.
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Con ayuda de una pala para pizza, colocamos las pizzas en el horno ya precalentado.
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Horneamos durante 8 a 10 minutos.
La pizza estará lista cuando la masa esté bien dorada y el queso fundido y ligeramente gratinado.
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Cuando las pizzas estén bien doradas y el queso burbujee, las sacamos del horno con ayuda de la pala para pizza.
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Las colocamos en una fuente o directamente en el plato.
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Espolvoreamos el resto del parmesano, añadimos la mozzarella en rodajas y algunas hojas de albahaca.
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Terminamos con un toque de pimienta recién molida.
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¡Servimos y disfrutamos al momento, cortando las porciones con un cortador de pizza!
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